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Como todo signo zodiacal, Aries además del modelo de Marte que es marcadamente masculino, debe contener un patrón de comportamiento femenino no en vano Plutón-Hadés tiene una regencia femenina o interna en este signo.


Marte nace de la unión entre Deus piter y Deus meter, es decir entre Dios Padre y Diosa Madre o lo0 que es lo mismo Júpiter y Démeter. De la misma unión, es decir de los mismos padres, nace Kore la joven, que luego será la esposa de Hadés. Quizás para muchos este nombre no le diga nada, pero Kore la joven, que es la personificación de la primavera, cambiará de nombre cuando la rapte Hadés. Entonces se llamará Perséfone y más tarde Prosepina, quizás por estos nombres se la conozca mejor.

Repasemos un poco la primera parte, la parte de Aries que es el mito más conocido. Cuenta el mitólogo Emilio Genest que Kore con sus ninfas no pensaban ni en los hombres ni en la gloria, se dedicaban a retozar entre ellas, a divertirse danzando y siempre estaban sonrientes. Eran unos seres muy vitales que adoraban la vida, especialmente la primavera. Se las podía ver jugeteando como locas, se hacían coronas y cinturones de flores por las que sentían una pasión infantil, eran seres encantadores y divertidos. Adornaban sus vestidos con flores azafrán, iris y jacintos. -Estos adornos nos permiten decucir que estaban muy activas al principio de la primavera.- Kore reunía a sus ninfas y se lanzaban en grupos, cogidas de las manos, corriendo locamente, y después se tendían sobre el césped perfumado y llenaban sus cestas de rosas y violetas.


Fué precisamente la contemplación de este espectáculo ingenuo y delicioso el que atrajo a Hadés. Cuenta la leyenda que un día Kore se hallaba junto a varias ninfas de su cortejo tomando un baño y retozando en la orilla de un pequeño lago que hay en el centro de Sicilia y al verlas Hadés se sintió tremendamente apasionado y se lanzo sobre el grupo de ninfas.

Todas las ninfas corrieron a buscar refugio en los bosques cercanos, locas de miedo y horrorizadas por la presencia del dios, todas huyeron depavoridas, todas buscaron refugio menos Kore, que no movió ni una pestaña pues estaba en lo suyo, muy entretenida mirando y absorbiendo el aroma de una bella flor de narciso.

La distraída Kore iba a cortar la flor cuando sintió que alguien la tomaba en sus brazos y se la llevaba. Para defenderse no tenía la pobre otras armas que los gemidos y la lágrimas. ¿Cuantas llegó a derramar y que gritos de desespero salían de su corazón? Pero sus lamentos y gemidos en vez de ablandar el corazón de su raptor, lo apasionaban más e incrementaban su deseo hacia la diosa, al final de este capítulo, Kore, extenuada por el dolor y el miedo, se desvaneció en los brazos de Hadés. Cuando se despierta ya no es más Kore, a partir de ese momento se llamará Perséfone.

A partir del rapto, Perséfone tuvo que cambiar de ambiente durante un tiempo, y se encontró rodeada por la corte del Hadés que estaba compuesta por un pequeño grupo de divinidades infernales. Así que fue compañera de la tres Parcas, una de ellas llamadas Cloto, la que tiene una rueca con lana, seda y oro para hilar los días de la vida del hombre, las otras dos le ayudan en la tarea dando vueltas al uso para sacar el hilo y otra las corta con una tijeras; indicando de este modo el nacimiento, la duración y el fin de la vida del hombre. Se las conocen con el nombre de parcas por que lo son en conceder un instante de vida más de lo decretado.

También estuvo en compañía del Furor que tenía la cabeza ensangrentada, el rostro desfigurado, rodeado de armas y despedazando cadenas. Igualmente la acompañó el Odio, mordiéndose los labios con una sonrisa pérfida, pero simulada.

Estuvo con la Hipocresía, cubriéndose con una máscara de aspecto benigno el rostro maligno y feo. Durante un tiempo se acompañó de la Traición, un ser sonriente que llevaba un ramo de olivo en la mano derecha y escondiendo con la otra un puñal. También estuvo con la Venganza, ocultando entre rosas una antorcha humeante y algunas serpientes enroscadas. Entre toda la corte de su raptor también se hallaba la Muerte, favorita hasta entonces de Hadés, vestida con un manto de crespón negro salpicado de estrellas y en su mano derecha una guadaña.

De este repaso a su mitologia podemos extraer un modelo que ha de tener unos patrones de comportamiento naturales y otros que han podido quedarse adheridos a causa de su roce con otros modelos o al menos ha tenido conocimiento y por lo tanto conciencia de que es lo que son estas cuestiones.

Las carreras alocadas cogida de la manos de un grupo de ninfas, del mito de Kore, sugiere un modelo de conducta muy espontáneo, fresco y de comportamiento optimista, activo y divertido.

“Kore con sus ninfas no pensaban ni el los hombres ni en la gloria” Este modelo femenino en su primera parte de la vida, adopta un modelo de conducta que tiene poca inclinación hacia asuntos con los hombres, en su juventud es ajena a ambiciones de gloria y de conquista romántica, este arquetipo le inclina

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