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En este vídeo presentamos la ética y la política de Aristóteles. Si necesitáis aclaraciones extra o queréis que se amplíe algo, podéis utilizar los comentari...

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Comentario por Mercedes Foronda el mayo 2, 2018 a las 8:48am

La prueba que de ello presenta Aristóteles es la célebre distinción entre los hombres y los animales en cuanto a sus medios expresivos:

1)  Los animales tienen voz; es decir, pueden comunicar los unos a los otros sus sentimientos de dolor y placer, pues además del alma vegetati­va propia de las plantas poseen también un alma sensitiva o sensible.

2)  Pero solo los hombres tienen palabra (logos) para discurrir acerca de lo justo y de lo injusto, de lo bueno y de lo malo, de lo conveniente y lo inconveniente. En otras palabras, solo los hombres dan al sentido de «bueno» (por ejemplo, al hablar de «vida buena») una interpretación moral y política, y no únicamente natural o económica.

«El hombre es el único animal que tiene palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su natu­raleza alcanza a tener sensación de dolor y de placer y a indicárselo los unos a los otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, solo él, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injus­to, y de los demás valores».

Aristóteles: Política, 1253a. Gredos, Madrid, 1988.

 

El hombre es un animal político

Aristóteles

https://es.wikipedia.org/wiki/Zoon_politik%C3%B3n

Todo es Política

Platón

Comentario por Mercedes Foronda el mayo 2, 2018 a las 8:46am

Ética y política

La ética y la política son, para Aristóteles, ciencias prácticassaberes que investigan el modo recto de comportarse los agen­tes humanos capaces de decidir libremente sobre sí mismos.

Esta capacidad de decisión libre no debe darse por suministrada por la na­turaleza, puesto que el hombre natural está sometido a las necesidades de subsistencia y reproducción, y en ese ámbito carece de poder de decisión (no puede decidir no ser productivo, pues en tal caso no subsistiría).

  1. La polis y la política 

El orden en el cual se solventan esas necesidades primarias es el de lo que Aristóteles denomina el «hogar» (oikos), el ámbito de lo «económi­co». Pero Aristóteles señala como la invención más beneficiosa para la especie la de quienes crearon la polis, que justamente comienza allí donde los hombres ya tienen suficiente para sobrevivir (es decir, no tie­nen que vivir anclados a la necesidad natural) y pueden empezar, por tanto, a decidir libremente sobre el género de vida que quieren vivir.

Este umbral, que ya no es el de la supervivencia sino el de la «buena vida» o «vida digna», señala lo que Aristóteles entiende por política, un saber al que reconoce la absoluta primacía entre las ciencias prácticas.

«Todo arte y toda investigación e, igualmente, toda acción y toda elección libre parecen tender a algún bien. [...] Si, por tanto, de las cosas que hacemos hay algún fin que queramos por sí mismo, y las demás cosas por causa de él [...], es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. [...] Si es así, debemos inten­tar determinar, al menos esquemáticamente, cuál es este bien y a cuál de las ciencias o facultades pertenece. Parecería que ha de ser la suprema y directiva en grado sumo. Esta es, manifiestamente, la política».

Aristóteles: Ética a Nicómaco, 1094a-b. Gredos, Madrid, 1985.

En las primeras páginas de la Política, Aristóteles indica el sentido en el cual la ciudad —a pesar de ser cronológicamente posterior a otras formas de asociación humana, como la tribu o la familia- es, sin embargo, supe­rior a ellas y anterior en jerarquía en la medida en que ella «realiza» las po­tencialidades del hombre en cuanto tal.

«Puesto que vemos que toda ciudad es una cierta comunidad y que toda comuni­dad está constituida con miras a algún bien [...], es evidente que todas tienden a un cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la superior entre todas y la que incluye a todas las demás. Esta es la llamada ciudad y comunidad cívica».

Aristóteles: Política, 1252a. Gredos, Madrid, 1988.

Comentario por Mercedes Foronda el mayo 2, 2018 a las 8:42am

La arquitectura, según Aristóteles

Arquitectura es un término que procede del griego antiguo.

Fué, al parecer, empleado por vez primera por Demócrito, en el s. V aC, y Platón lo solía utilizar.

Es Aristóteles, sin embargo, el que le dió un uso más recurrente. Le cambió el significado, empero, o lo enriqueció. No solo lo empleó en sentido literal y habitual -arquitectura: el arte de dirigir a albañiles, el arte del maestro de obras-, sino metafóricamente.

Lo arquitectónico calificaba una acción o una ciencia (un conocimiento, un método) que tenía un fin último, sin someterse ni servir a ningún otro método. El uso de dicho método desembocaba en un "producto", en una consecuencia final.

Para Aristóteles, el arte o la ciencia por excelencia era el arte política. Ésta consistía en el justo gobierno de los seres humanos. Los seres humanos se distinguían de las bestias, los bárbaros y los dioses, porque vivían en una comunidad: en una ciudad (una "polis"). La ciudad hacía al ser humano. Reglas de convivencia eran necesarias. Perseguían en bien colectivo e individual, supeditando éste, o el de unos pocos, al bien común. No comentaremos, por ahora, que la ciudad podía albergar a seres humanos que no eran ciudadanos: los esclavos, los niños, los extranjeros y las mujeres, eran solo parcialmente ciudadanos. Sin embargo, no eran bárbaros ni bestias.   

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