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Edward Bach publicó en 1933 en Epsom el artículo: “Los remedios florales y sus indicadores” en el que expone su tipología floral y nos dice cómo realizar los elixires florales.

Tomado del libro “Los remedios florales” de Editorial EDAF.

 

La sanación se completa en siete pasos, que se desarrollan en el siguiente orden:

 - Paz. - Esperanza. - Alegría. - Confianza. - Seguridad. - Sabiduría. - Amor.  

 

 Cuando el paciente se encuentre lleno de amor, no de amor por sí mismo, sino de amor por el universo, entonces habrá dado la espalda a lo que llamamos enfermedad.                                                                                                                                           

 Las personas clemátida son indiferentes y no poseen un interés especial en la vida: son apáticas y no se esfuerzan realmente por recuperarse de la enfermedad o por concentrarse en el trabajo  diario. A menudo les gusta dormir mucho y poseen una mirada hasta cierto punto ajena al mundo.

 Las personas agrimonia están atormentadas internamente por la preocupación y el miedo, aun cuando externamente se comportan valerosamente para ocultar su tensión. Con frecuencia beben bastante o tomen drogas para poder soportar el estrés.

 Las persona scleranthus están invadidas por la indecisión. En su vida diaria les resulta muy difícil el poder tomar una decisión y, en caso de enfermedad, no están seguras de lo que quieren, considerando que algo es correcto por un momento y al instante siguiente opinan lo contrario.

 Los ceratostigma son los locos. Deberían ser profesores inteligentes, pero parece que prestan demasiada atención a las opiniones de los otros, dejándose influenciar fácilmente por circunstancias externas.

 Impaciencia es el dolor de un tipo de personalidad que viene provocado porque un canal por el que normalmente circulan la luz y la verdad espiritual está bloqueado. En el origen de este estado se observa a menudo una cierta dosis de crueldad.

 Los centaura son los que se dejan pisar por los demás. Parece que les falta cualquier poder de individualidad o de capacidad para negarse a ser utilizados por todos. No luchan por recuperar su libertad.

 La violeta de agua es el padecimiento, concretamente la aflicción, que sufren las grandes almas, que llevan valientemente y sin rechistar la carga de este sufrimiento con valor y resignación, sin molestar a los otros con ello y sin permitir que influya en la obra de su vida.                                                                                                                                                                      

 El mímulo es el miedo total. Estas personas hacen el débil intento de enfrentarse a sus perseguidores pero parecen estar como hipnotizadas soportando su miedo con calma y sin oponer resistencia. En general, siempre encuentran alguna disculpa para su comportamiento.

 La verbena es el entusiasta. Aquí nos encontramos con aquellas que se esfuerzan demasiado por alcanzar sus ideales, hiriéndose ellas mismas en ese intento. Se trata de personas que poseen elevadas metas, pero que, en lugar de ejercitar la paciencia y la benevolencia, lo hacen con energía y prisas. Son personas que han hecho ya suficientes progresos como para poder reconocer que los grandes ideales sólo se alcanzan sin estrés y sin prisas.

 La achicoria son las personas que quieren servir y en las cuales el amor ya se encuentra bien desarrollado, permitiendo que las influencias externas impidan la evolución libre de su amor, por lo que se encuentran paralizadas tanto espiritual como físicamente.

 La genciana es el desánimo. Aquí se trata de nuevo de personas a las que les gusta hacer muchas cosas pero que, sin embargo, permiten que la duda o la depresión les influya cuando aparecen las dificultades. A menudo desean fervientemente salirse con la suya en lugar de considerar las cosa desde una perspectiva más amplia.

 El heliántemo es el temor. El temor frente a algo más grande que las cosas materiales. El temor frente a la muerte, el propio suicidio o las fuerzas sobrenaturales. Aquí se trata de personas que luchan por su propia libertad espiritual.

 

 Si ahora pensamos en las doce cualidades de Cristo que aspiramos a conseguir y que él nos quiere enseñar, encontraremos las doce grandes lecciones de la vida.

 

 Aunque debemos aprender todas esas lecciones, concentrémonos en una determinada. Esta lección viene fijada por la posición de la Luna en el momento de nuestro nacimiento, indicándonos cuál es la meta principal de nuestra vida.

  Remedio           Cualidad a desarrollar     Error

     Agrimonia                         Tranquilidad                              Atormentado

     Scleranthus                        Perseverancia                            Indecisión

     Verbena                             Tolerancia                                 El entusiasta

     Clemátide                          Bondad                                      Indiferencia

     Achicoria                           Amor                                         Estancamiento

     Genciana                           Comprensión                             Ausencia de valor

     Violeta de agua                 Alegría                                       Padecimiento

     Centaura                            Poder                                         Se deja pisar por todos

     Impaciencia                       Perdón                                       Dolor

     Cerostigma                        Sabiduría                                   El loco

     Heliántemo                        Valor                                         Temor

     Mímulo                              Compasión                                Miedo

 

 Frascos con estos remedios pueden obtenerse de los antiguos fabricantes de productos homeopáticos, aunque también pueden ser elaborados por uno mismo, tal y como se describe a continuación.

 Coja un delgado recipiente de cristal y llénelo de agua clara de un río o, preferentemente, de una fuente. Deposite suficientes unidades florales de la planta en cuestión hasta que la superficie del agua quede totalmente cubierta. Deje el recipiente en un lugar soleado hasta que las flores comiencen a marchitarse. A continuación extraiga cuidadosamente las flores del agua añadiendo la misma cantidad de coñac para su conservación.                                                                                                                        

 Una única gota basta para preparar una botella de 0,2 litros de agua (200 mililitros), de la cual se tomará la dosis necesaria usando como dosificador una cucharilla.

 La dosis debe ser medida teniendo en cuenta las necesidades del paciente; en casos agudos, hay que suministrarlas cada hora; en casos crónicos, tres o cuatro veces al día hasta que se observe una mejora y el paciente pueda seguir adelante sin el remedio.

Queremos glorificar siempre a Dios por haber hecho crecer en las praderas todas esas plantas medicinales que posibilitan nuestra curación.

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Respuestas a esta discusión

Mi vida cambió, hace 22 años, para siempre, cuando llegó a mis manos el primer libro de terapia floral!!
Animense a probar las flores.
Es un camino lleno de satisfacción.
Gracias Galefod por hacer referencia a ellas.

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