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LA VALIDEZ (LA PERFECCION) DE LOS ASPECTOS EN ASTROLOGIA

LA VALIDEZ (LA PERFECCION) DE LOS ASPECTOS EN ASTROLOGIA

“No cabe duda de que la vida es un fiel reflejo de la astrología, o bien de que la astrología refleja de manera ejemplar la vida de los seres humanos”.

     En ese orden de ideas, cada elemento importante dentro de una carta natal debe cumplir fácilmente con la anterior premisa. Siendo los aspectos el elemento más importante, mucho más incluso que los planetas, las casas y los signos, deben ser entendidos en su justa y precisa medida, en su verdadera acción para manifestarse como un hecho cierto en la vida de la persona.

     No basta simplemente con decir que en ésta o en aquella otra carta tal planeta está en aspecto con aquel otro; no, no basta sólo con lo anterior, hay la obligación de verificar que ese contacto que se insinúa en verdad llegue a su total culminación, de lo contario sólo será como una pesada sombra y nada más.

     Desde antaño se dice que la expresión aspecto significa mirarse uno a otro, lo que es lo mismo que establecer contacto entre uno y otro. Independientemente de que el contacto entre dos planetas sea positivo o negativo, insisto por ser lo esencial de los aspectos, el mismo debe culminarse en su totalidad. Una cosa muy diferente son los llamados aspectos pláticos, y otra los aspectos exactos. Los primeros pueden tener un orbe de influencia que en últimas puede no ser importante; los segundos, por el contario, son el fundamento cierto que valida la fuerza, importancia y resultado del contacto.

     Para hacer entendible lo anterior quiero ubicar un par de ejemplos de la vida cotidiana, los más sencillo y comunes posibles, que sirven a mi propósito de ilustrar la verdad que yace y define la importancia de los aspectos, y sin importar que los mismos sean positivos o negativos.

Ejemplo 1: Un amigo que he invitado a cenar llega a mi casa muy puntual. Después de saludarnos pasamos a la mesa, justo minutos después recibe una llamada en su celular que le obliga a irse de mi casa y tener que dejar la invitación para otro día.

Pregunto: ¿La cena entonces se realizó? No importa lo cercano que hemos estados mi amigo y yo uno del otro, al final la cena no se ha consumado.

Ejemplo 2: Voy en mi auto y no consigo que frene. Segundo a segundo me acerco de frente hacia un muro de piedra y temo que al estrellarme pueda salir herido. Por suerte, segundo antes del impacto contra el muro, el freno se ha reactivado y puedo frenar. Al bajar del auto observo que por escasos centímetros he evitado la colisión contra el muro.

Pregunto: ¿Me choque finalmente? No, no lo hice. Sin importar lo delicado del momento y el riesgo del mismo, al final he logrado salir ileso de lo que prometía ser algo fatal para mí.

     Mientras que el primer ejemplo puede ser comparado con la existencia de un aspecto positivo, el segundo con uno negativo. Podemos decir entonces que no importa la cercanía del aspecto, mientras el mismo no llegue a su total consumación (ser exacto al 100%) no va a generar y/o producir absolutamente nada de lo que en un comienzo hayamos pensado que iba a producir. El aspecto como tal es una promesa, pero la misma debe concretarse en algo real para ser tomada como cierta y por ende, tener alguna validez. Insisto, no importa lo cercano que puedan mostrarse dentro de la carta x ó y par de planetas, si los mismos no llegan a la exactitud del aspecto que existe o que se insinúa entre ambos todo queda en simplemente nada.

     Veamos ahora un ejemplo real, muy real por cierto, que aclara cualquier duda que mi escrito aun pueda generar. En la fecha 2 de octubre de 1966, día de mi nacimiento, Plutón se ubicaba en los 19º00´de Virgo; Saturno en los 25º17´de Piscis y retrógrado. Al ver lo anterior, cualquier desprevenido podría bien pensar y hasta afirmar sin argumento ninguno que entre ambos planetas existe una muy dura oposición. Seguro que se explayaría en una y otra interpretación. Llegaría, incluso, a conclusiones que rayan con la monstruosidad, pues para él estamos hablando del aspecto y de los dos planetas más duros y complicados dentro de cualquier carta natal. Mas la verdad, la única que debe prevalecer, es que cualquier astrólogo que insista en decirnos que el anterior es un aspecto de oposición y por ende negativo en su efecto, estaría faltando a la verdad y dejando en evidencia su mal hacer astrológico. Sería lo que yo llamo un perfecto mentiroso que usa la astrología para fines pocos claros y destructivos. Mi sustento de lo anterior es fácil de entender y seguir si tomamos las efemérides para el año de 1966 y llegamos al mes de octubre y avanzamos día tras día. Vemos que efectivamente Saturno sigue retrogradando en Piscis, lo hace hasta los 22º54, en la fecha 26 de noviembre de 1966. A partir de ese día empieza su movimiento directo que lo lleva hasta el signo de Aries, en marzo de 1967. Mientras que lo anterior sucede, don Plutón, partiendo de 19º00´de Virgo, cuanto más sólo ha logrado avanzar hasta los 20º38´de Virgo, instante en que empieza a moverse en dirección retrograda. Tras lo anterior, ¿de cuál oposición entonces estamos hablando? Queda en evidencia que la anunciada y temible oposición entre Saturno y Plutón, sobre la que algunos astrólogos hubieran podido disertar días y días enteros, jamás ha existido. Nunca entonces tal oposición se ha dado, nunca se ha completado ni culminado en su efecto final. Una sombra y nada más ha sido.

     Tras lo anterior nos queda claro que no se puede entrar a juzgar la existencia de x ó y aspecto sin antes verificar que en verdad ese aspecto pueda llegar a su punto culminante, a su total exactitud. Poco nos sirve hablar de que ambos planetas están en orbe de influencia, o que su gran cercanía los hace influirse uno al otro, si al final no pueden acercar esa tal influencia a su punto de máxima  culminación. Decir que en el ejemplo entre Plutón y Saturno hay alguna cosa que haga valido o influyente al aspecto, es igual a decir que mi amigo y yo al final hemos podido disfrutar de una agradable cena, algo que como quedo visto en el ejemplo 1 no fue cierto.

     Ignoro ahora, por supuesto, si después de la anterior aclaración sobre la validez de los aspectos, algunos astrólogos se atrevan a seguir pregonando que los nacidos en los últimos meses de año 1966 tenemos sobre nuestros hombros el peso de tan penoso contacto, de tan penosa oposición, lo que por supuesto, espero haya quedado totalmente desvirtuado y aclarado. Igual verificación puede hacerse para esos otros aspectos que se dicen existen para esta fecha, entre ellos la supuesta conjunción entre don Saturno y Kirón, la oposición entre Kirón y Plutón, etc., etc. Desfachateces de orden mayor. Sombras y más sombras.

     No puedo despedirme sin antes insistir en la pregunta del millón: ¿De qué nos sirve como astrólogos decir que dos planetas se influyen uno al otro por estar en un determinado aspecto, si al final ese aspecto jamás alcanza su punto de máxima exactitud?

Giovanny Londoño Romero

Santiago de Cali – Colombia, abril 21 de 2015. 

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Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 29, 2015 a las 10:27pm

Efraín saludos y gracias por tu oportuno y bien logrado comentario. 

Valoro mucho tu aporte. De verdad que es admirable la cantidad de detalles que los astrólogos de antaño tenían en cuenta sobre un planeta antes de estar listos para pronunciarse sobre su influencia futura. Revisa uno, por citar, el libro de Ben Ezra sobre los juicios de las estrellas y es fascinante todo lo que el mismo enseña sobre la fuerza y/o debilidad de un planeta; fuerza o debilidad que era su marca de actuación. De verdad que es una pena, y muy grande por cierto, que lo anterior en mucho se haya perdido o que no se le de en la actualidad el valor que tiene. Mucha más pena me da saber que algunos pretendan con la ubicación en solitario de un solo planeta predecir o bien explicar lo que a nuestro alrededor está sucediendo como hechos ciertos. la sola ubicación de un planeta en x ó y signo no basta, es necesario mirar desde adentro al planeta para definir sus bondades o dificultades y luego si poder definir lo que ha de traernos en los días por venir. 

Giovanny

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 24, 2015 a las 11:08am

Don Antonio

Tomo su último comentario como una oportunidad de hacer notar que el tema de los aspectos como tal tiene muchas aristas, muchas cosas que no sirven y otras que son indispensables. Los aspectos como mínimo representa el 50% del valor interpretativo de una carta natal. El restante 50% se lo reparten entre las casas, signos y planetas. 

     Definitivamente está mandado a recoger aquella fea idea de que dos planetas puedan estar en aspecto sin cumplir el requisito insalvable de ubicarse en los signos correctos. Los aspectos no son algo caprichoso, los mismos responden a unas leyes muy precisas que al ser usadas muestran la realidad tras los aspectos. Recuerdo hace algunos años con cuánto afán validaba la existencia de un sextil entre mi Júpiter natal en 0 grados de Leo y Venus en casi 29 grados de Virgo. Hoy en día me es claro que lo anterior es totalmente incorrecto, como es incorrecto pensar que un Sol en 29 de Leo pueda estar en conjunción con un Plutón o cualquier otro planeta ubicado en 0 grados de Virgo. Son muchas las cosas que hay que saber sobre los aspectos, pues tan solo ver el contacto y sentenciarlo en positivo o negativo no basta. Muchas veces es preferible una cuadratura entre dos planetas con buena recepción mutua entre ellos (Venus en Capricornio y Saturno en Libra) a un trígono entre dos planetas bastante mal ubicados (Venus en Virgo y Júpiter en Capricornio). Por supuesto que si, al ir al entendimiento y uso de la verdad que yace dentro de los aspectos, he visto desaparecer de mi carta natal tanto aspectos "buenos" como "malos", siendo lo importante ahora que puedo quedarme con la seguridad de tener solo los aspectos que en verdad si son relevantes y visibles en mi propia vida. Además de todo lo anterior, nos abocamos a la necesidad de ubicar dentro de nuestra carta los llamados aspectos por Antiscio. 

     No puedo terminar este aporte sin mencionar algunas de las variable o temas necesarios de estudiar en aras de valorar amplia y suficientemente el valor de los aspectos en una carta natal, electiva, horaria o mundana: además del orbe en sí, son importantes la naturaleza del aspecto en sí, la perfección directa, la traslación de luz, la colección de luz, la prevención de los aspectos, la prohibición, la frustración, la refrenación y su condición retrograda.Insisto que los anteriores son algunos factores que hacen entendible la fuerza y/o viabilidad del contacto entre uno y otro planeta.

Giovanny 

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 23, 2015 a las 11:59pm

Olvide mencionar, resaltar como algo importante, que lo normal es que la orientación del aspecto recae siempre sobre el planeta más veloz de los dos que forma el aspecto aplicativo o separativo. El planeta más veloz alcanza al más lento, o bien es el que se separa. La excepción a lo anterior puede darse cuando el planeta más veloz se hace retrógrado justo antes de completar o cerrar su aspecto con el planeta más lento, lo que en astrología se conoce como refrenación. En si entendamos que una cosa muy diferente es que el aspecto se concrete al 100% y otra muy diferente lo que acontece tras la concreción del aspecto. Para poder disfrutar de algo es necesario que ese algo se haya obtenido. Ejemplo: mientras los alimentos no estén cocidos en su punto exacto, no podré consumirlos, algo muy diferente a lo que sucede cuando los alimentos ya están listos, pues podré consumirlos si es mi gusto horas después. Solo puedo consumir alimentos tras su preparación, no antes de la misma. Un aspecto aplicativo promete la realización de algo, el aspecto en su punto culminante o exacto es la realización de ese algo, el aspecto separativo es como el disfrute o uso de ese algo. Tres estados muy diferentes, pero conectados necesariamente entre sí.

Giovanny   

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 23, 2015 a las 11:29pm

Luis Daniel gracias por participar y comentar.
Justamente has hecho la misma pregunta que igual hice yo en su momento. En el capítulo de aspectos entre los planetas, John Frawley insiste mucho en lo siguiente: un aspecto en formación o aplicativo representa algo que va a suceder; mientras que un aspecto separativo representa algo que ya ha sucedido. El punto o grado donde el aspecto se hace exacto al 100% define si el aspecto evaluado es uno aplicativo o uno separativo. Dice el maestro, además de darle valor a los aspectos exactos, debemos procurar darle valor a los aspectos cuyo orbe de separación sea el mínimo posible, tanto que más de tres grados ya es poco importante. Los aspectos que se están separando por un máximo de un grado, o a lo sumo dos grados, conlleva que su influencia se pueda verificar en la vida de la persona, siempre y cuando la recepción mutua entre ambos exista como uno de los factores claves a la hora de evaluar la fuerza del aspecto.
Justamente en el tema de la recepción mutua negativa (Mercurio se ubica en Libra, signo donde Marte se ve perjudicado o debilitado), se esconde la respuesta a don Antonio, pues ni en Piscis, ubicación de Saturno; ni en Escorpio, ubicación de Neptuno, Marte es mal recibido o dañado. La clave entonces, de la que pueda dar fe que funciona bien, reside en el tipo de recepción mutua que une a los planetas que mantienen entre sí una aspectación separativa dentro de un máximo de dos grados, siendo uno lo ideal.
Debo hacer notar ahora la insistencia de corregir los llamados orbes de los aspectos, pues mientras antiguamente los orbes de influencia eran dados exclusivamente a los planetas, hoy en día lo común es observar que el orbe se le asigna a la línea de color (roja o verde) con la cual se representa el aspecto. Se dice, por ejemplo, que un trígono tiene 7 grados de orbe, sin importar si los planetas que se unen son la Luna y el Sol, o bien Saturno y Júpiter. Antaño cada planeta tenía asignado un rango u orbe de alcance de su efecto. La mitad de su orbe era sumado a la mitad del orbe del otro planeta y para entonces se tenía definido el punto desde el cual ambos planetas se influían uno al otro. Ejemplo: a Saturno se le asignaba un alcance de 9 grados y a Mercurio 7. Sumar ambos mitades nos acerca al punto donde ambos planetas se influyen uno al otro: 4 ½ + 3 1/2 = 8 grados. Lo anterior quería decir que cada vez que estos dos planetas estuvieran separados por 8 grados empezaban a influirse entre sí. Cuanto más cerrada fuera la distancia, más fuerte sería la influencia. Pero esta influencia obtenía las mayores consideraciones si el aspecto como tal llegaba a su punto de exactitud. Entre la aplicación y la separación, la primera era la más fuerte. Es algo así como la típica escena del paradero de bus, donde una cosa es el bus llegando al paradero y otra yéndose del mismo, siendo la gran diferencia la ubicación de la persona. A veces llegamos al paradero y pronto llega el bus, y otras veces llegamos al paradero para darnos cuenta que el bus justo acaba de arrancar y ya no podemos abordarlo.
Giovanny

Comentario por Luis Daniel el abril 23, 2015 a las 6:27pm

Yo tengo una pregunta porque no entiendo muy bien esto de la perfección.  Si la lógica que utilizo para entender este problema es la correcta, en cualquier carta natal, un aspecto separativo tiene que se exactamente igual a un aspecto que no puede tener perfección porque la aplicación ya pasó (excepto cuando la Rx comienza súper inmediatamente después del aspecto partil, consumándose la aplicación retrógrada)... ¿es correcto lo que digo?

Ej: En un natalicio cualquiera ocurre Mercurio conjunción separativa Saturno en orbe de 2 grados ambos en los Términos de Mercurio en Capricornio sin posibilidad de Rx de Mercurio sino hasta dentro de 30 días.  No existe perfección en este caso, según entiendo el blog... ¿O si existe y por qué?

Y la otra pregunta que tengo para hacer es ¿Si no existe la perfección de estos dos astros, sigue existiendo conjunción entre los mismos?, es decir, ¿Los interpreto de la misma forma o cómo los interpreto?

Gracias por aclarar mi inquietud.

Un Saludo a todos... :)

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 23, 2015 a las 10:19am

Eva saludos y gracias por comentar.
Es exactamente como tú dices. Suelo vivir eventos relacionados con ese aspecto Marte sextil Mercurio a los que llego siempre tarde. Por ser separativo representa cosas del pasado, cosas que acaban de pasar. Por ejemplo, en 2014 tuve la oportunidad de ir al congreso en México, mas mi decisión fue no hacerlo. En 2015, a comienzo del año, me he puesto en contacto con Michel Fox para participarle de mi total disposición de ir al congreso de astrología. La respuesta de Michel Fox es que no habrá congreso este año 2015. Así entonces, cuando podía y debía no lo hice, y ahora que si quiero y puedo ya es tarde para mí para ir. En mi carta natal Marte regenta mi cada novena (lo internacional) y Mercurio es el significador universal de los astrólogos. Fácil es entonces ver en el mencionado aspecto mi vínculo, como astrólogo, con los temas internacionales. Lo anterior es solo una forma o ejemplo de como suelo observar que este buen aspecto actúa en mi vida.
Giovannny

Comentario por Pere Grifoll el abril 23, 2015 a las 9:58am

Una información que, además de tener sentido teórico, he podido comprobar en la práctica: Si el aspecto no llega a perfeccionarse, el evento que busco no suele realizarse salvo que exista una recepción muy fuerte y otros datos que hay que vigilar como traslación de luz, etc.

En general, cada carta tiene su forma de indicarnos lo que está ocurriendo y de ahí la necesidad de la práctica y el sentido común más allá de conocer las reglas de memoria.

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 22, 2015 a las 10:10am

María Ysabel gracias por su aporte y comentario. 

Pienso que usar la expresión "una constante amenaza" es lo correcto para darle significado a aquellos aspectos que por orbe existen en nuestras cartas, pero que al final no se culminan en un grado exacto y por tanto no producen ningún evento en concreto. Para mi ha sido una liberación entender lo anterior, pues se quita uno pesos de encima. Mira por ejemplo lo que puedo relatar como un hecho cierto: en mi caso años atrás fui miembro activo del ejército de Colombia, viví dentro de mi vida militar experiencias maravillosas y otras no tanto, como debe ser, pero aún así nunca pude quitarme de encima el miedo que me producía saber que en mi carta natal existía la cuadratura entre Marte en 24 de Leo y Neptuno en 20 de Escorpio. Ni modo de elegir la marina, hubiera sido terrible. Lo cierto es que tras mi retiro de ejército sentí que me estaba quitando el peso de encima, un peso que me llevaba a pensar que en una situación confusa o muy accidental pudiera ser herido de muerte, la verdad es que nunca sufrí tal cosa. Hoy en día puedo ver que la tal cuadratura es una separativa y por ende, la misma no podrá ser operativa nunca, pues el aspecto como tal existió antes de mi nacimiento y no después de mismo. Neptuno jamás podría alcanzar a Marte, al menos que este último se hiciera retrogrado pero eso nunca sucede, lo que entonces hace que el aspecto nunca pueda ser cerrado o colmado en su máxima potencia. Si esa cuadratura corresponde a hechos acontecidos antes de mi nacimiento seguro ya es otra cosa, pero después de nacer ya no puede afectarme de ninguna manera, tan solo producir en mi miedos o sombras sobre eventos que creo que pueden o que van a suceder pero que nunca en verdad han sucedido. Sin duda, haber estado en el ejército ha sido la mejor oportunidad que le he dado a la vida para que ella desencadenará en mi contra el poder de tan "nefasto aspecto entre Marte y Neptuno", pues a todas luces Marte es sinónimo de milicia y guerra. Me gusto tanto la vida militar siendo soldado que una vez termine mi servicio militar ingrese a la escuela militar del ejército. Lo que me hizo renunciar a mi vida militar fue más ben lo malo que vi dentro de la escuela y nunca algo que pueda ser visto o entendido como heridas o errores en mi contra. Aun hoy sigo viendo con agrado mis años de vida militar, los recuerdo con ganar de volver el tiempo atrás y de nuevo usar mi uniforme camuflado.  

Giovanny

Comentario por Giovanni Londoño Romero el abril 22, 2015 a las 9:47am

Don Antonio

Si mira con atención las efemérides, desde el 2 de octubre y hasta el 29 de septiembre de 1968, podrá darse cuenta que jamás, y jamás es jamás, Urano y Plutón hacen exacto su aspecto de conjunción que se insinúa al momento de mi nacimiento. Claramente se entiende que independientemente de que Urano y Plutón se vean tan cercanos uno al otro, la verdad de la verdad es que esa tal conjunción nunca se hace exacta y por ende no puede producir nada. No hay manera alguna, ver las efemérides, de que entonces Urano pueda afectar a Plutón o viceversa, y todo por la sencilla razón de que estos dos planetas nunca en mi carta natal se juntan de manera exacta. Es algo parecido a lo del ejemplo del fallo de frenos, que en los últimos segundos se ha evitado la colisión. Una cosa es que el auto haya quedado a centímetros del muro y otra que lo haya impactado. Una cosa entonces es que Urano y Plutón estén tan pegados y otra que al final puedan ser afectados por tal cercanía. Los orbes sirven, no importa que tan cerrados o abiertos sean, siempre y cuando el aspecto en mención llegue a su punto de exactitud máxima. Es como si fuera una amenaza, que al final solo se queda en una simple amenaza verbal y nada más. Para mi está súper claro que para que un planeta pueda en verdad afectar a otro planeta debe contactarlo en un grado exacto, de lo contrario todo se queda en buenas o malas intenciones. La vida misma es una exacta replica de lo que estoy ahora explicando, donde hayamos ejemplos de, por citar, futbolistas solos frentes al arco rival vacío y que al final botan el gol que todos daban por marcado. Insisto, una cosa es lo que algo pueda parecer y otra lo que en verdad es real como suceso incuestionable. En fin, orbes son orbes, influencias si se quiere, pero no efectos finales, pues estos últimos dependen de que los planetas logren cerrar su aspecto en un grado exacto. Entonces don Antonio, dando respuesta a sus comentarios le diré que efectivamente en mi carta natal Urano y Plutón están visualmente muy cerca, pero en lo real nunca producen nada, el supuesto aspecto de conjunción nunca se materializa como algo verdadero y visible en mi diario vivir. Jamás en mis 48 años de vida esa aparente unión entre Urano y Plutón ha producido nada en absoluto que pueda ser tenido en cuenta como un evento real o importante. Si algo ese aspecto puede producir, entonces tengo que decir que debe ser algo que sea ha quedado tan solo como algo en la sombra y no como algo real. Insisto, nunca he visto en mi vida algo que pueda ser sustentado como la resultante de la unión entre Urano y Plutón en Virgo. Debemos siempre basarnos solo en hechos reales, no en hechos posibles o que pueden darse, pues como bien dicen por ahí: del dicho al hecho hay mucho trecho. 

Giovanny    

Comentario por Maria Ysabél el abril 22, 2015 a las 4:23am

       Estimado Giovanni, Vd., me va a perdonar, pero si yo me pongo su gráfica en mi programa, a mí el Sistema me da una oposición estupenda; otra cosa es, que con los años, el estudio, la profundización, la profesión y la experiencia, un@ llegue -si hay un@ buen@ profesor@ que nos enseña, se aprende desde el principio, si somos autodidactas, se aprende más tarde..., ¡o no se aprende nunca, ni se sabe....!-, otra cosa es, decía, "la no conclusión de los aspectos, el no llegar a término", que como muy bien explica Vd., deja los asuntos "en el aire"..., Vd., dice "como sombras" , algo así, como empezar a ver una película y que se fundan los plomos de la luz..., ¡¡película terminada!! aunque no se haya llegado al final..., otro caso similar, pero desde otro lugar..., imagine Vd., está en una situación restrictiva y el sistema, sólo le da  luz hasta las 11 de la noche, después..., nones; sin embargo todas las pelis de la TV, las ponen a partír de las 10 y como la mayoría suelen durar, al menos 1 hora y media..., pues no hay cristiano que vea nunca el final de las peliculas...

       Otra más y ésta, suponiendo que la oposición existiera y pudiera materializarse, que se diera de hecho... Aún así, D. Giovanni, la edad, igualmente la experiencia y la madurez, -en un ser evolutivamente saludable-, nos hace integrar naturalmente los opuestos, que se nos despliegan espontáneamente en las situaciones cotidianas de nuestra vida diaria; porque somos seres conscientes de nuestros mapas y voluntariamente trabajamos con ellos para trascender la influencia de nuestros aspectos conflictivos.. Vd., es un profesional de la Astrología. Vd., enseña Astrología y la ha enseñado durante mucho tiempo y seguro ha tenido buenos maestros. 

       Tenga paciencia Giovanni, muchos ni son profesionales, ni tienen idea de lo que hay detrás de "la masa" de conceptos astrológicos. Con muchos años estudiando Astrología (casi 40), incluidos 15 atendiendo desde familias, hasta Empresas, pasando por particulares de todos los niveles, clases y situaciones...,  le aseguro Giovanni, que darme cuenta fehacientemente de este concepto que Vd., llama "sombra", a pesar de conocerlo técnica y teóricamente, me llevó bastante tiempo. Mucho menos personas que ni trabajan con la Astrología, más que por diversión o curiosidad, ni tienen la experiencia necesaria que se da en el desempeño docente, o profesional. Recurra Vd., a su Saturno que al final es lo que nos salva a la mayoría de sofocos y alteraciones...

       Saludos. Maria Ysabel. 

        

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