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Viaje imaginario por la Astrología medieval. Para los amantes de la Astrología que aún les quede tiempo y fantasía


Para comprender un poco cómo se desarrollaba la Astrología en el medioevo peninsular español, nada mejor que desempolvar las alfombras mágicas de la imaginación y dirigirnos a un lugar adecuado en un momento del tiempo idóneo.

Podemos imaginar que llevamos varios días navegando, atravesando el calmado Mediterráneo para desembarcar a principios del siglo XIII en el puerto de Al-Akrab, el antiguo Alicante, una pequeña ciudad medieval del levante español.

El día de nuestra llegada es víspera de mercado y se nota mucho bullicio en el muelle donde atracamos. En la otra parte del brazo de tierra aplanada que sirve como atracadero, se dibuja una bella playa calada de pequeñas embarcaciones de múltiples colores con la quilla vuelta arriba. Son las pequeñas chalupas de los pescadores del Arrabal Roig.

Frente a la playa se observa una amplia explanada en la que hay varios grandes árboles y algunas palmeras, un poco más atrás se levanta el edificio de la mezquita que está construida con sillería de buen tamaño de piedra arenisca muy dorada, tan dorada como la arena de la playa, si cabe aún más, pues las incrustaciones de conchas marinas y el nácar hacen fulgurar las paredes de piedra porosa y dorada.

Una larga escalinata permite el acceso a la parte principal de la entrada de la mezquita y en el lado izquierdo de la fachada se levanta un minarete de geometría cuadrangular siguiendo la construcción en sillería de arenisca dorada.

Levantamos la mirada y aparece ante nuestra vista la montaña de rocas de arenisca que protegen a la pequeña ciudad de los fríos del norte. Sobre el monte se dibujan las murallas de una fortaleza que defiende el lugar de los frecuentes ataques de los piratas y berberiscos.

En la explanada arbolada que hay entre la playa y la mezquita se observa mucho ajetreo humano, mucho trasiego de personas y mercancías. Ahora nos alejaremos de ese lugar, pero mañana lo visitaremos con mayor detenimiento.

Ascendemos por las estrechas callejas que conducen al centro de la villa donde se encuentran tres lugares de interés astrológico para visitar. En primer lugar visitaremos la Teqqia de los sufíes, donde aparte de recitarse oraciones y poemas, se imparte todo tipo de conocimiento y en especial de Astrología.

Las estrechas calles que ascienden al centro de la ciudad tienen la calzada cubierta de cantos rodados, piedras redondeadas y ovaladas extraídas de la orilla del mar, insertadas de canto constituyendo dibujos en forma de espiga que van bordando todo el suelo.

La mayor parte de las casas están pintadas en blanco, de cal blanca con los dinteles de las puertas y ventanas pintados unas en azul, otras en rojo mate y otras en ocre. Algunas son totalmente azules, otras completamente de color rojo oscuro y otras ocre. Rojo, azul, blanco y ocre se combinan de mil maneras prevaleciendo el blanco al que se añade el verde de las miles de pequeñas macetas con plantas que adornan todas las ventanas y balcones.

Tres olores dominan el ambiente; un olor de fondo, olor de boñiga de burro, que de tanto pasar y pasar ha quedado incrustada en las rendijas de los guijarros del suelo, un olor que en los primeros momentos puede llegar a molestar, pero luego se transforma en un aroma de fondo sin el cual este lugar y este tiempo perdería todo su sabor; un segundo olor que es un aroma que viene constantemente del mar, un aroma oloroso del iodo marino que te remueve la conciencia y te translada en el tiempo; y en tercer lugar unas notas de fino aroma de jazmín que alegran y apaciguan el órgano olfativo.

La escuela de Astrología sufi.

!Mirad¡ Por allí se acerca Bahaudin. Es uno de los amigos en el tiempo que se encarga de preparar a los astrólogos de la Teqquia del lugar. A través de él nos enteraremos de como se organizan aquí.

En compañía de Bahaudin visitaremos la Escuela de astrología pues esta tarde están todos los alumnos primerizos de la ciudad y también los que suelen bajar de la comarca, ya que mañana es día de mercado y es ese día de la semana cuando más trabajo tienen y mejor se ganan el sustento los astrólogos principiantes.

Al entrar en el edificio de la teqquia, nada más pasar una especie de atrio, llegamos a un jardín interior parecido a un pequeño claustro, pero mucho más alegre por las plantas, las flores y la pequeña fuente de agua que repiquetea con su caer. Sobre el suelo hay unas esteras bellamente diseñadas y sobre ellas cojines mollosos sobre los que están sentados los astrólogos principiantes de este jardín.

Todos los astrólogos de esta escuela se ven obligados a pasar al menos una docena de años levantando temas horarios, los primeros años no se les deja acercarse por los mercados y se dedican todo el tiempo a conocer la mecánica de los cielos, se pasan la mayor parte del tiempo estudiando aritmética y logaritmos, aprendiendo a reconocer el cielo y a manejar el astrolabio.

En el segundo año aprenden a calcular el cielo usando tablas y sus viejos astrolabios, al mismo tiempo que van conociendo todos los conceptos astrológicos. Primero aprenden la diferencia entre los signos, luego estudian los términos y los decanatos. Continúan estudiando la naturaleza de los planetas y levantan las primeras horarias para conocer si hay fortuna o infortuna en la pregunta. Está claro que aquí siguen al pie de letra el libro Conplido de Aly Ben Ragel.

El tercer año lo dedican a estudiar un montón de aforismos y reglas, les enseñan a responder a la duración del significado de la pregunta. utilizando el almuten. Luego aprenden cómo conocer las intenciones del consultante y poco a poco van aprendiendo en varios años a responder preguntas definidas, todos tienen unos apuntes que les permiten saber cuanto vivirá el consultante, si mejorará o empeorará de una enfermedad, si encontrará a quién busca el consultante, para conocer la intención de quién se acerca, si sospecha de alguien, si la sospecha es verdadera o falsa, y al igual que estas, disponen de un montón de preguntas prototipo y la manera de contestarlas.

Cuando llevan unos tres años de estudio, se les permite ejercer en los mercados, pues en esos días las gentes que vienen al lugar siempre suelen tener incógnitas que consultar. Mañana iremos al mercado y veremos cómo trabajan estos astrólogos principiantes. Ahora vemos como todos se afanan para prepararse a la oración y luego, al salir de la teqquia, justo al anochecer, tomar las notas del cielo de la entrada de la noche. ¡ya se oye al almuecim! ¡¡¡¡Biiisssmmmiilllaaaa........!!!!!!!. hora del rezo.

Nosotros nos vamos a tomar un té con unos pétalos de jazmin y un poquito de miel de azahar y luego visitaremos la escuela de la sinagoga.

La Escuela Judía

Después de descansar tomándonos un té aromatizado con jazmín, visitamos la pequeña sinagoga situada al norte de una de las pequeñas plazas de la ciudad, donde el rabino Salomón ben Parhon imparte sus clases de astrología. Este viejo amigo, nacido en Calatayud es discípulo directo de Ben Ezra y sigue las enseñanzas de su maestro.

En lo referente a la mecánica celeste y al conocimiento astronómico esta escuela opera con las mismas herramientas que la anterior, la diferencia está en orden de las enseñanzas y en la bifurcación esotérica que toman algunos de los alumnos de Salomón.

En la escuela de la sinagoga, en primer lugar, aprenden a comprender la naturaleza de la esfera, de los signos, de las constelaciones y cada una de las estrellas más importantes, la naturaleza y simbología de los siete planetas, sus fuerzas, dignidades, aspectos, casas y divisiones de los signos.

Después de haber aprendido a reconocer cada una de las diferentes divisiones como los términos, las novenarias, las faces o las dodecatemorias y sus naturalezas y conocer plenamente el significado de los aspectos, empiezan a practicar con las horarias.

Ben Ezra fue un recopilador nato que dejó en esta escuela, como en otras, mucha información recogida de astrólogos de la tradición. En la biblioteca de esta sinagoga podemos encontrar parte de esa información. ¡Observad! Aquí hay unos pliegos copiados de Ben Ezra que hablan de horarias:

“Dice Albumasar que si encuentras a Marte en uno de los ángulos, no debes emitir ningún juicio, pues lo que juzgues no será verdad. Y yo digo que bien dice Almumasar, excepto si la pregunta tiene que ver con una batalla o pelea, entonces la juzgarás verdadera.”

Lo interesante de los escritos de Ben Ezra es que al tiempo que expone un viejo aforismo lo renueva o lo mejora con su opinión. Recoge los trabajos de Doroteo de Sidón y su manera de calcular las horarias. Esta manera de operar con las horarias es ligeramente diferente a la de Bahaudin, por eso entre ellos hay muchas disputas, todos creen que su sistema es el mejor.

Salomón dice que otros astrólogos usan otro sistema para saber sobre las preguntas, pero él está seguro que su sistema, en el que el planeta regente del ascendente se debe mezclar con el regente de la hora y con la Luna, es mejor que el otro y que aunque tiene menos discípulos, cuando éstos salen al mercado, son los que mejor se cotizan y más clientes tienen, pues este sistema es el que proponía Doroteo de Sidón y Mesahalla.

Salomón lo ha probado muchas veces. al igual que sus discípulos y es el que mejor funciona. Reparte los juicios de las preguntas sobre las doce Casas En todas las preguntas observa qué signo está en el Ascendente y si es uno de los signos fijos, significa que la cuestión es verdadera en todo lo que mostrara; si es un signo cardinal significa que no será verdad, salvo si fuera una pregunta sobre algún grado en el que vaya a mermar su dignidad, muestra que todo será disminución en su honor........

Y así desarrolla una manera de interpretar las horarias diferente a como lo hacen en la escuela anterior.

Ahora está empezando su clase de hoy que trata de un tema de mucha importancia para el colectivo que asiste a la sinagoga, pues muchos de ellos se dedican a prestar dinero.

Salomón les dice. “Como decía mi maestro Ben Ezra, si viene un cliente y os pregunta sobre que pasará con el dinero que han prestado, si lo recuperará o no, conviene te que fijes en si Saturno forma aspecto con Mercurio o con la Luna, sea cual sea el aspecto, pues en ese caso significa que no recuperará su dinero sino con gran esfuerzo y al cabo de bastante tiempo. Pero si saturno forma aspecto Marte no lo tendrá a no ser con enfrentamientos y escándalo.

Sigue observando y si encuentras algún planeta bueno en el signo del Ascendente, el deudor hará beneficios con ese dinero. Pero si algún planeta malo se halla en el signo del Ascendente, tendrá pérdidas con dicho dinero.

Si encuentras algún planeta bueno en la Casa VII el prestador y el prestatario tendrán ganancias por ese dinero prestado.”

Toda la clase de hoy está dedicada a este mismo asunto así que los dejamos con su tema y nos vamos a visitar otro lugar de la ciudad donde también se habla de Astrología.

La Escuela castellana.

Dejamos a Salomón con sus alumnos novicios y nos dirigimos a la fonda Al-Madriti, allí nos encontramos al amigo Godofredo intentando trasmitir sus antiguas técnicas astrológicas a un par de alumnos de primer nivel que a logrado reunir.

Al entrar en la fonda se respira un ambiente castellano, todo está decorado y amueblado con utensilios y muebles de más puro estilo castellano. La parte de bajo de la fonda es también taberna y tiene un buen número de mesas donde hay gente sentada hablando, unos bebiendo unos vasitos de vino, otros tomando té y fumando polem y otros saboreando un delicioso café. Es un ambiente delicioso a estas horas de la tarde.

En una de las mesas del fondo que dan a la ventana exterior está sentado Godofredo y lleva entre las manos un extraño libro lleno de gráficos con cruces, se trata de un viejo libro de origen romano. Está explicando a sus discípulos como contestar una pregunta en la que el consultante requiere saber si una cosa es verdad o es mentira:

Escuchemos lo que dice: “Cuando quieras saber si una cosa que te han dicho es verdad o mentira, levanta la carta del cielo del momento a la hora que te hagan la pregunta, si encuentras la Luna en conjunción o aspecto con algún planeta, entonces es verdad, pero si la Luna está apartada, sin aspectos de ningún planeta, juzga que es mentira”

Godofredo utiliza un sistema distinto para interpretar las horarias, parecen fórmulas más sencillas que las de las otras dos escuelas y desde luego tiene muchos menos alumnos, pues en sus técnicas astrológicas no hay un desarrollo de astrología personal. Sin embargo tiene mucho prestigio en temas de astrología social y meteorológica. Pero de eso hablaremos en otro momento. Ahora cenaremos un “soparet alicantí” que consiste en una ñora frita, con un huevo y una sardina de bota, con un buen pedazo de pan y una jarra de vino tinto de Alicante y luego nos iremos a descansar para estar frescos por la mañana y enterarnos bien de lo que hacen estos astrólogos principiantes en el día de mercado.

Los astrólogos y el mercado.

Hace una mañana espléndida, el sol se levanta sobre el mar de la bahía, el aire fresco de la mañana estimula nuestras neuronas con el olor a yodo marino. Desayunamos y descendemos por las coloridas y bellas callejas que descienden hasta la explanada arbolada que se encuentra entre la playa de arena brillante y la mezquita de piedras doradas.

Pasamos delante de la puerta mayor de la mezquita y descendemos por la ancha escalinata que llega a la explanada donde se apiñan las gentes y los tenderetes de todo tipo. El sol aún está bajo en sobre horizonte naciente y refleja sus rayos en el abigarrado teatro de operaciones de los mercaderes, devolviendo su luz salpicada con todos los colores vivos y resplandecientes de los objetos; telas, metales y atuendos personales que se apiñan en el lugar.

Vamos a pasear un poco por el mercadillo para hacernos una idea de lo que hay aquí. La parte norte de la explanada está llena de puestos de frutos secos con muchas cestas en las que se ven almendras de varias clases, higos secos grandes blancos y aplanados, higos más pequeños y oscuros también aplanados, cestas con higos secos de diferentes variedades, cestas con pasas de uva grandes y oscuras, otras con pasas muy pequeñitas de color claro y grandes racimos de dátiles, racimos de dátiles maduros de color marrón oscuro, rácimos de dátiles color miel, rácimos de dátiles color anaranjado. Aquí hay más de veinte tenderetes donde se venden toda clase de frutos secos para los navegantes.

En primera fila, frente a la playa están todos los puestos que venden telas de mil colores y cien texturas tejidas en Al-coll y los pueblos del Condado, pañuelos de seda de amplio tamaño de la Vega Baja y tocas alicantinas de forma triangular y bellos diseños bordados de la ciudad. La luz del sol entra por la parte de atrás y filtra los colores de la telas hasta dejar un escenario ten colorido y bello como seamos capaces de imaginar.


Al final del todo están los cereros con su variopinto muestrario de cirios y velas de todos los tamaños y justo al lado, en pequeños puestos adyacentes están los vendedores apicultores con sus tinajas rebosantes de diferentes mieles, las hay de romero, de azahar, de mil flores y también saquitos de polen de abejas y frasquitos de jalea real.

La parte central del mercado está ocupada por tenderetes de alimentos; verduras, carnes, pescados, panes, salazones, cacharos de cocina y en el ricón del noreste, donde hay dos grandes árboles y un grupo de palmeras, hay puestos de perfumes, orfebreria, gemas, platería y objetos ornamentales junto a otros de hierbas aromáticas, plantas medicinales y especias. Es allí donde se reúnen los astrólogos del mercado.

Bajo el grupo de palmeras hay un grupo de astrólogos, sentados en su alfombra, que por su vestimenta y el turbante no cabe duda que pertenecen a la escuela de Bahaudín y siguen las enseñanzas de Ben Ragel. A pocos metros, bajo el otro árbol mayor están los astrólogos de la sinagoga preparados para recibir a algún cliente. Bajo el árbol siguiente hay uno de los astrólogos que acompañaba a Godofredo la noche anterior.

Consulta del astrólogo sufi. El pescador engañado.

Ahí llega el primer cliente para los astrólogos y se dirige hacia el grupo de Bahaudín. Lleva en su cabeza una horrible duda pues tiene la sospecha de que durante sus últimos viajes, su mujer lo ha engañado con otro. Se acerca al grupo de astrólogos y se dirige a uno de ellos, que ya debe de conocer por visitas anteriores, cruzan unas palabras de saludo y se apartan un poco del grupo. Luego sentados frente a frente, el cliente le expone su duda. Le pregunta si su mujer le es fiel o lo ha engañado con otro.

El astrólogo realiza los cálculos de esta hora -hoy aquí es día 26 de febrero de 1200 y son las 7 y 30 de la mañana- y sobre un papel de estraza diseña un cuadrado, dentro de este diseña otro cuadrado con los vértices en el centro de la base del anterior, traza unas líneas desde los vértices del cuadrado exterior sobre la parte central del cuadrado interior y luego traza un último cuadrado apoyando sus vértices en el mismo centro del cuadrado mediano, de tal manera que aparecen doce triángulos con un cuadrado en el centro.

Luego va situando cada uno de los signos zodiacales en los triángulos. Empieza por el triángulo central de la izquierda donde inscribe el signo de Aries. A continuación dibuja la secuencia de todos los signos en cada uno de los triángulos, sigue calculando y dibujando cada uno de los planetas. Dibuja a Venus en Aries en la primera Casa, la Luna en Cáncer en la cuarta, Júpiter en Escorpio en la octava, Marte en Capricornio en la décima, Mercurio en Acuario en la once y el Sol y Saturno en Piscis en la casa doce.

De un primer vistazo se da cuenta que la pregunta es importante y que contiene mucha tensión, pues el regente del ascendente es Marte, que está muy fuerte en Capricornio y forma cuadratura con el Ascendente y oposición con la Luna. Además Venus está en la primera en cuadratura con la Luna, que también está fuerte en la casa IV. -Para ser el primer cliente del día, nuestro astrólogo se encuentra en una situación algo comprometida.

Si observamos bien vemos que discretamente está releyendo en el libro 2 de Ben Ragel, el capítulo 30 donde hay un aforismo de Al Kindi que dice: “Observa el regente del Ascendente, Venus y la Luna; si los hallas en signos fijos y formando aspecto con las fortunas, di que es virgen o casta.” - En este caso, nuestro astrólogo se rasca un poco la barba y observa que ni Venus ni la Luna están en signos fijos.

- Sigue leyendo: “Si el aspecto es con las infortunas en lugar de las fortunas, dirás que no lo es, sobre todo si el que forma aspecto es Marte. Si forman aspecto las dos luminarias y ambas a su vez a Marte, di que no es casta y sí puta manifiesta.”

Ahora vemos como enrojece la cara de nuestro astrólogo, pues observa que Marte forma cuadratura con Venus y oposición con la Luna. -Escuchamos su pensamiento que masculla: “¿y ahora cómo se lo digo? -Mejor será que reflexione con más profundidad este asunto, no sea que este individuo mate a su mujer, como ocurrió la semana pasada con un caso similar que atendió un alumno de Godofredo. Seguiré las reglas de mi maestro y que Dios guíe mis pasos”

Ahora, nuestro astrólogo, se propone suavizar la consulta buscando las razones por las cuales el consultante hace la pregunta. Para ello observa al planeta que más fuerza tiene en el Ascendente, que en este caso es Marte y está en la casa X. En base a este dato le expone a su cliente cuáles son las razones por las que le consulta, le dice con la mayor suavidad y una sonrisa en los labios, que sus motivos son causados por el miedo al escándalo que puede provocar una situación de este tipo, que detrás de este asunto hay un enemigo muy poderoso con el que no conviene entablar batalla.

Luego calcula el Parte que le permite conocer los motivos ocultos de la pregunta. Este Parte lo calcula con el ángulo que se forma entre el regente del Ascendente, que es Marte con el Sol y lo añade al Ascendente. Entonces descubre que esta Parte se encuentra en la Casa II que señala asuntos de dinero, rápidamente observa en la Casa de enfrente a Júpiter indicando enriquecimiento gracias a la pareja y deduce que la mujer del consultante está ganando demasiado dinero en su lucrativa y antigua profesión y que su marido se ha dado cuenta de que no es posible tanta riqueza con sus míseros aportes de pescador.

El astrólogo sabe que la mujer lo engaña, pero también que no lo perjudica demasiado por que el amante de su mujer deber ser un hombre poderoso al que tampoco conviene los escándalos.

- Desde luego en esta escuela de ladinos, aunque se sabe la verdad, casi nunca se expone crudamente, así que vemos al astrólogo invitando a un té a su cliente y exponiéndole la parte positiva de esta nueva situación, le ayuda a reflexionar sobre sus nuevas comodidades y el buen aspecto de su mujer, le aconseja que se deje querer por ella y que no piense en esas cosas que no hay peligro de escándalo y que lo del dinero siempre es una cosa que viene bien.

Ahora vemos como el cliente le da unas monedas de plata y se levanta muy educadamente, con la cara un poco más reflexiva pero no convencido del todo. Parece que se va a marchar del mercado, pero de momento regresa sobre sus pasos y se dirige al grupo de astrólogos de la sinagoga.


Consulta del astrólogo judío novato.

Observamos como el cliente pescador se acerca cabizbajo hasta el grupo de astrólogos de la sinagoga, todos los viejos se dan cuenta de que se aproxima el pescador y disimuladamente se pierden por el gentío del mercado, solo queda uno muy joven que tiene pocos años de experiencia, el pescador lo tantea con las palabras y la mirada para comprobar que está suficientemente espabilado y acuerda pasar consulta con este astrólogo joven. Se sientan bajo el árbol sobre una alfombra extendida en el suelo y el cliente le expone su duda.

El astrólogo, cabizbajo, sigue el mismo procedimiento que el anterior, pero ha cambiado la hora. Ahora son las ocho y cuarto de la mañana. El joven astrólogo calcula el cielo, traza un gráfico idéntico al anterior, con el ascendente también en Aries, pero ahora Marte está justo en el MC, Venus en el Ascendente, la Luna en IC y Júpiter en la VII, el resto es igual que en la carta anterior.

Al mirar ese cielo, rápidamente recuerda uno de los aforismos de Albumasar que dice que, si encuentras a Marte en uno de los ángulos, no debes emitir ningún juicio, pues lo que juzgues no será verdad o conveniente. Este recuerdo paraliza las palabras del astrólogo que se limita a sonreir suavemente y a pensar por donde sale de este desaguisado. Ahora comprende porqué los más expertos se han perdido por el mercado al ver acercarse al cliente en esta hora.

Pero nuestro astrólogo no se arruga, vuelve a realizar otros cálculos y dibuja el símbolo de Júpiter que es el planeta que rige esta hora. Se rasca la barba y por fín empieza a comentar sobre la buena suerte que tiene su cliente por tener una mujer que le está aumentando las riquezas y el bienestar. Le dice que gracias a su estimada mujer él podrá disfrutar de mayores bienes y riqueza, que su mujer siempre lo tratará bien y será una fuente de prosperidad. -Estas palabras parecen tranquilizar mucho al pescador que se levanta más sonriente y le entrega unas monedas de plata.

Parecía que ya se marchaba, pero al ver al astrólogo discípulo de Godofredo sentado bajo el otro árbol, no puede reprimir un impulso y se acerca a exponerle la misma duda. Los discípulos de Bahaudín se dan cuenta del riesgo y uno de ellos corre raudo a contarle el asunto al maestro.


Consulta con el astrólogo castellano y la mediación del sufi.

Por su lado el pescador, después de las dos consultas anteriores, le expone sus sospechas al tercer astrólogo de la escuela del castellano, entonces, el nuevo astrólogo toma un palito largo y traza un círculo sobre el suelo con ocho divisiones, dibuja una cruz en la que está involucrado Marte, la Luna y Venus, mira a los ojos del cliente y le dice: “Lo grave del asunto no es que le haya engañado su mujer, cosa que es segura, lo malo es que a usted le quedan pocos meses de vida porque lo van a condenar por el asesinato de su mujer”. En ese momento, el cliente se revuelve del asiento, se levanta, le pega dos patadas en la boca al astrólogo, saca su daga de marinero y sale furioso del mercado en busca de su mujer.

Con la cara enrojecida por la ira y jadeando al subir las empinadas cuestas de la ciudad, subía el pescador engañado cuando de pronto, se encuentra con Bahaudín, que había sido avisado por sus discípulos, y bajaba a la plaza con rostro de apariencia feliz.

¡Hola pescador! -Quería pedirte una merced, me he enterado que vas a matar a tu mujer y como luego te van a condenar a muerte, he pensado que podrías hacerme el favor de liquidarme a un enemigo, a cambio cuidaré de tus hijos como si fueran los míos.

Ante estas palabras el pescador furioso, se detiene y jadeando reflexiona un poco. Rápidamente Bahaudín le invita a tomar un té en el patio de la Teqquia, después de un té otro y luego un vasito de vino con unos taquitos de queso, pasadas las horas y ya más tranquilo, le pregunta el pescador. ¿a quién tengo que liquidar? y Bahadin le contesta: -al asesino que suba por la cuesta y quería matar a su mujer- Con estas palabras el pescador entró en razón, apaciguó su irá y no hubo mujeres muertas esa semana.

continuará.....

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