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LO QUE UN MAESTRO EN ASTROLOGIA TE PUEDE ENSEÑAR

LO QUE UN MAESTRO EN ASTROLOGIA TE PUEDE ENSEÑAR

1.- Introductorio:

Mientras avivábamos el fuego en una tarde navideña, le pregunté a mi tío, ‘¿cómo juzgas la carta natal?’. La mirada que me lanzó, a menudo la recuerdo con arrepentimiento. Dijo, ‘no me molestes con trabajo en mitad de estas festividades’. Pero era joven, así que lo presioné. ‘Dime, tío, dime, ¿por dónde comenzamos?’

Suspiró, del mismo modo que lo haría alguien que se la ha pasado trabajando con la cara llena de carbón, pero conocía a mi tío y sus efectos melodramáticos. Rellenó su pipa, lentamente, ceremoniosamente paseó sus ojos por la habitación, y mi inquieto corazón temblando. Sabía por su gesto, que no me defraudaría. Con una ceja levantada, no se cuánto ya que no lo estaba mirando, se dirigió a mi tía y le pidió que rellenara su vaso. Y entonces, comenzó.

‘Conozco tu entusiasmo, muchacho, y se que piensas que tienes alguna noción de conocimiento. Estoy seguro, por tanto, que deseas que te ilumine sobre todas esas excitantes cosas como las revoluciones solares y Partes árabes. ‘Eso’, pensarás sin duda,’ es lo que necesito aprender’.

No podía dejar de asentir. La estructura básica de una lectura la podía recopilar de los libros que se alineaban en mi habitación. Podían enseñarme el significado de cada planeta en cada signo, o en cada casa; lo que cada aspecto posible significaba; incluso cómo podía enfrentarme a las consecuencias de las partes menos deseables de mi carta. Con la impaciencia de mi juventud, buscaba ir más allá de eso, aprender los misterios de un profundo arcano.

‘Te hablaré sobre esos asuntos a su debido tiempo’, continuó. ‘Pero debemos comenzar por el principio. Ya sabes, a menudo he pensado que si me invitasen a dar un curso de un año sobre Astrología natal, me pasaría los primeros 364 días hablando de teología'. No sabía si debía sonreír o no. ¿Era un chiste? ‘Tan sólo en las últimas pocas horas del último día comenzaría a enseñar el método astrológico. Cuanto más clara tengamos la filosofía subyacente, más nos daremos cuenta que las técnicas astrológicas se vuelven simplemente un tema de sentido común. No son más que la aplicación práctica de la comprensión que hemos adquirido. Pero si carecemos del conocimiento de la filosofía subyacente, no podremos utilizar adecuadamente ninguna de las técnicas que hayamos aprendido. Ya que entonces, ¿a qué debemos aplicarlas?

‘Cuando estudiamos una carta natal, estamos estudiando a un ser humano. Parece entonces bastante importante que tengamos una idea bien clara de qué es un ser humano. Nuestro punto de partida en este asunto debe ser la teología, ya que si no comprendemos el lugar del ser humano en el mundo, entonces no sabemos nada del Hombre’.

‘Eso tiene sentido, tío’, tuve que admitir, aunque la idea de una larga lectura sobre teología me estaba haciendo imaginar cómo irme pronto a la cama sin herir los sentimientos de mis ancianos compañeros.

‘El reconocimiento de la ‘creaturalidad’ esencial del Hombre – su existencia como algo creado – es fundamental. El patrón de los planetas en una carta natal no contiene en sí mismo una psicología. Debe ser encajada en una psicología, en un modelo de ser humano. Más allá, y mucho más allá,  que la adopción de algunas técnicas extrañas y el abandono de técnicas que funcionan, el mayor fallo de la Astrología comúnmente practicada hoy en día es su dependencia en un modelo ficticio y absolutamente degradante del ser humano. Adapta tu astrología a un modelo psicológico tomado, por ejemplo de Carl Jung, y no deberías extrañarte que acabe siendo un sinsentido.

‘Una pequeña comprensión humana también es útil, incluso antes de comenzar a utilizar la Astrología. Supongamos que estás juzgando una carta natal para averiguar algo sobre sus relaciones. Si tu comprensión sobre el modo en que la emoción y el deseo están entreverados está limitada a lo que has aprendido viendo telenovelas y películas de Hollywood, lo que la carta te pueda mostrar, será como un libro cerrado para ti. Es más o menos lo mismo con la música. Podemos tener al pianista más talentoso del mundo, pero si no sabe nada de pasión, su interpretación de Chopin dejará a la audiencia fría. Por otro lado, conocer solamente sobre la pasión no es suficiente: necesita saber tocar. Tanto si los garabatos que estamos intentado interpretar son una partitura como una carta astrológica, la técnica por sí sola no es suficiente’.

El dedo restrictivo de mi tía lo golpeó suavemente en el hombro. Él refunfuñó un poco y continuó, ‘bueno, entiendes mi punto, muchacho. Podría continuar, con cosas más interesantes si de veras deseas aprender, pero es Navidad y hemos tenido suficiente por hoy de duro trabajo. Tú quieres Astrología, y Astrología vas a tener’.

 

Astrología sin libros de texto

‘Lo que pretendo enseñarte, muchacho, es cómo practicar Astrología sin utilizar libros. La mayoría de lo que pasa en la práctica astrológica no es más que un trabajo de cortar y pegar, donde el artista compone un escrito uniendo pasajes de los libros de su escritorio o de cualquier párrafo que haya almacenado en su cabeza. Sea lo que sea esto, no es práctica astrológica. Tal vez una forma refinada de sudoku; Astrología definitivamente no. No puedes decir de verdad que estás practicando Astrología a menos que tu delineación la hagas con un conocimiento verdaderamente tuyo. Los libros te pueden ayudar a la hora de adquirir esos conocimientos, pero ellos no contienen este conocimiento’.

‘Entonces, ¿cómo adquiero ese conocimiento, tío?’

‘Adquiriendo una adecuada comprensión de los principios básicos. Ese es un trabajo de por vida: la comprensión de uno puede ser siempre mejor. Pero rápidamente se puede convertir en suficientemente buena. Ahí es donde debemos dirigir nuestro estudio. Son esas bases las realmente importantes’.

Pudo observar la decepción en mi rostro. ¡Otra vez las bases no! Debo admitir que pasé rápidamente sobre ellas cuando comencé a estudiar, pero no deseaba volver a echarles un vistazo más profundo. ‘Debes haber visto, o incluso, me temo, leído muchos de los títulos llamativos que tan fácilmente publican los astrólogos modernos que necesitan un poco de dinero. Libros enteros dedicados a una técnica insignificante: la T cuadrada, la Yod, el Quindecilo’. Ruborizándome, tuve que admitir que había leído más de unos pocos de esas obras, aunque no recuerdo que ninguna de ellas me haya enseñado lo más mínimo. ‘Desde el punto de vista tradicional, escribir un libro como esos es una locura. Es como tomar el compás 72 de la 9ª sinfonía de Beethoven y escribir un libro completamente dedicado a él, sin mencionar para nada el resto de la sinfonía.

‘Encontramos libros de los maestros tradicionales sobre asuntos concretos como las revoluciones solares o los eclipses, pero nunca sobre una parte menor de una carta individual. No tenemos un libro de Bonatti sobre trígonos, o una obra maestra de Lilly sobre contrantiscias. Esto se debe a que estas técnicas no son pequeñas piezas independientes: chispas del método. Son congruentes con el sistema completo de la Astrología. Si comprendes los pocos principios básicos, todo lo que necesitas para juzgar una carta, encaja limpiamente en su lugar. Así que lo importante es comprender estos principios básicos.

‘Cuando observamos una carta natal, deducimos el temperamento, miramos en qué fase está la Luna natal, dónde está Mercurio y esto nos dice la mayoría de lo que necesitamos saber sobre esa persona. No es necesario comenzar a aplicar técnicas aún más recónditas con la esperanza de que estamos profundizando en pequeñas secciones aún más recónditas de la personalidad de esa persona.

‘Debes pensar que la idea de concentrarte en las bases es tonto, pero incluso a mi edad, sigo aprendiendo infinitamente sobre Astrología, y lo que estoy aprendiendo y lo que me excita de ese aprendizaje, no es un adjunto oscuro que he hallado en un manuscrito antiguo. Las cosas que me maravillan son puertas abiertas que me garantizan una comprensión más profunda de las bases – de cosas como las fases lunares y la posición de Mercurio, que bien puedes pensar que son indignas de ti. Es posible que yo sea increíblemente obtuso y me haya perdido en ese kínder astrológico; pero valoro más una comprensión que aumenta y profundiza sobre las bases, que el conocimiento superficial de un montón de extras deslumbrantes. ¿Qué es más importante en un coche: las ruedas y el motor o el sistema retráctil que te permite colocar tu vaso de café en él?’

 

La ausencia de libros de estudio

 

‘Presentar a la Astrología de forma veraz no es una tarea sencilla, muchacho. La Astrología natal tradicional es un trabajo duro; no se consigue en momentos. No es como la horaria, que nos hace esos pequeños trucos a cada instante – ‘Abracadabra y, ¡esta es la respuesta! ¡Genial!’. Los hay que gustan de dar demostraciones públicas, en las que observan una carta de alguien de la audiencia y sale con alguna afirmación sorprendente sobre él: ‘El propósito de tu vida es tal’, o ‘Te gusta hacer esto o aquello’. Eso, como espero que ya te hayas percatado, no es Astrología; no es más que humo y espejos. Decir algo aparentemente acertado lo puede hacer cualquier vendedor de feria.

‘Estoy seguro que también te habrás sentado en alguna conferencia y has escuchado al conferencista señalar a una carta y decir, ‘¡Ajá!, Marte cuadratura Urano, por tanto esta persona inventó los calcetines o descubrió la Antártida o algo’. En ese momento suena bastante interesante. Pero la delineación no se trata de dividir la carta y sacar un testimonio solitario, como elegir un sabroso bocado de un sofrito. Debes construir toda la carta, desde la base hacia arriba. Un conferencista que habla sobre una carta, debe comenzar por establecer el temperamento y poco a poco ir por los demás pasos de la delineación. Esto toma tiempo. ¿Es práctico en una conferencia? No. De modo que volvemos al humo y los espejos otra vez.

‘La Astrología natal es complicada de presentar en una conferencia; también es difícil de enseñar. Desde que eras un mocoso, he estado enseñando Astrología natal. Siempre les digo a mis estudiantes, ‘Debes hacer esto; debes hacer aquello’. Pero mientras hago esto, siempre  pienso, ‘Yo no hago eso cuando delineo una carta’. Les enseño a ellos a hacerlo, pero ni soñaría en hacerlo yo mismo.

‘A menudo recuerdo una historia sobre John Coltrane. Una fan lo siguió en todos sus conciertos, transcribiendo sus solos. ¡Menuda proeza!, pensarás’. Lo miré impresionado. ‘Entonces se encontró con él en una fiesta y le dijo, ‘Lo que tocaste anoche fue tan bonito. Lo he transcrito. ¿Lo podrías tocar para mí?’ Coltrane miró impresionado lo que había escrito ella y dijo, ‘¡No puedo tocar esto!’. Es más o menos lo que ocurre con los clientes que vuelven. Observo las notas de la consulta previa y pienso, ‘¿Yo escribí esto?’

‘Es por eso que enseño a mis estudiantes lo que hago, aunque haga tiempo que ya no lo hago. Es preciso aprender las estructuras. Esas estructuras es lo que voy a enseñarte. Estas estructuras son – por utilizar un símil deportivo – para meterte en la zona. Puedes entrar a esa zona donde todo funciona para ti, exactamente de la misma manera que se hace en el contexto deportivo; una zona donde dejas las estructuras detrás. Pero no es lo mismo intentar entrar en la zona sin tener las estructuras. Si ocupas seis horas al día practicando el control del balón, puedes entrar en la zona y hacer cosas maravillosas. Si no ocupas nada de tiempo en practicar tu fútbol, ni siquiera podrás entrar en la zona. Y así es con la Astrología.

‘Estas dificultades a la hora de presentar y enseñar Astrología natal, explican por qué no hay buenos libros de estudio sobre Astrología natal, sea antigua o moderna. Los libros son cosas sobrevaloradas. Es sencillo creer que llenar tus estanterías es una manera de aprender. De hecho, en realidad es lo contrario: adquirir otro libro es un modo de evitar el aprendizaje. En lugar de hacer algún trabajo sobre el libro que ya tenemos, obtenemos un conocimiento superficial con un libro nuevo. Y después con otro libro nuevo, y con otro después de ese. Es como la amistad: conocidos los hay en cantidad; pero podemos descartar a varios hasta poder encontrar a un verdadero amigo. Es mejor hallar el libro que será tu amigo infalible, que desperdiciar tu tiempo y atención en otros’.

‘¿Y qué libro puede ser mi amigo, tío?’

‘He basado mis estudios en La Astrología Cristiana, de Lilly y Los juicios de las natividades de Abu Ali al-Kayyat. He visto que estos dos son los mejores, pero son los mejores de entre un montón que son muy malos. No menosprecio ni a Lilly, ni a al-Kayyat ni a los autores de otros libros. Bueno, eso no es cierto: menosprecio y estoy en desacuerdo con los autores de muchos libros, pero hay otros que han hecho tan buen trabajo como se podía.

‘En mi temprana juventud, pensé en escribir un libro sobre Astrología natal. Entonces escribí El Libro de texto de Horaria. Esto me enseñó exactamente por qué no existe un buen libro sobre Astrología natal. Escribirlo podría ser una imposibilidad. La horaria es simple y lineal: 2+2 =4. La Astrología natal no. Si la horaria es como una línea recta, la natal es como una esfera. Una esfera no puede reducirse a una forma lineal como exige el acto de escribir. El intento de hacerlo, la despoja de su naturaleza esférica, que es la razón por la cual esos intentos que se han realizado no han hecho mas que distorsionar el asunto.

‘Los libros de texto – solamente por la necesidad de que su autor tiene algo que decir, y ese algo solamente puede expresarse en una forma lineal de la prosa – tarde o temprano caen en el estilo del libro de recetas, o aforismos, o ambos. Conoces los libros de recetas: ‘Saturno en Piscis significa esto’ y ‘Júpiter en la 10 aquello’. Este tipo de afirmaciones no tienen sentido. Es como decir ‘Peón de alfil del rey 6 significa…’ ¿Qué significa eso? Lo que significa depende de la posición de las otras piezas del tablero de ajedrez. Nada significa nada por sí solo, ni en ajedrez ni en natal. Es como si cada carta natal creara su propio contexto, su propio grupo de reglas para comprender todo lo contenido en ella. Porque Brad Pitt juegue un cierto rol en una película, no significa que jugará exactamente el mismo en otra. Sin embargo, esto es exactamente lo que asumimos cuando decimos que ‘Saturno en Piscis significa tal’ y ‘Júpiter en la 10 aquello’.

‘Entonces, ¿qué pasa con los aforismos?’

‘Están basados en una falacia. Lee, por ejemplo, La Astrología Cristiana, y verás una lista de aforismos para cada casa de la carta. Hay una asunción implícita de que cada casa es un estado autónomo, gobernado por su propio conjunto de leyes. Esto no es así: la carta es de una pieza. Las mismas leyes básicas son válidas para todo lo que la rodea. Cualquier aforismo individual concuerda con estas leyes básicas, en cuyo caso no necesitamos el aforismo, o no concuerda con ellas, en cuyo caso está equivocado’.

‘Entonces de cualquier modo, no necesitamos los aforismos’.

‘Para nada. Así que no voy a llenarte la cabeza con ellos’.

‘Gracias a Dios, tío. Por lo que he visto, esas listas son bastante difíciles de memorizar’.

‘Sí. Todo lo que necesitas es comprender las leyes básicas. De esta comprensión es de la que pretendo llenar tu cabeza’.

‘Pero me he encontrado con astrólogos ávidos por coleccionar viejos textos’.

‘Por desgracia, muchacho. Ciertos astrólogos están obsesionados con los libros. ‘Tengo más traducciones de viejos autores en mis estanterías que tú. ¿Acaso no eres un astrólogo serio?’. ¡No necesitamos montones de libros! ¿Crees que Napoleón se sentaba en el campo de batalla a leer ‘Cómo ser un general, tomo 1’? No hay ninguna clave mágica para la Astrología escondida en algún remoto y polvoriento texto, la pieza vital de información que de pronto lo hace todo sencillo. Si la hubiera, alguien ya habría leído ese polvoriento texto y lo habría dado a conocer.

‘Ni los libros son merecedores de semejante reverencia, muchacho. Los libros solamente pueden ser parciales. Están escritos por personas que pueden equivocarse. Afrontémoslo, los astrólogos son más falibles que la mayoría. Hay un mito de fondo que dice que los libros son deliberadamente parciales: que hay una transmisión oral porque la gente no quiere escribirlo todo, que pretenden mantener lo realmente importante en secreto. He visto astrólogos que han pretendido introducirse en esta transmisión oral buscándola en internet’.

‘¿Es ahí donde encuentras las transmisiones orales secretas, tío?’

‘Así parece. ¡Pero nadie está manteniendo nada en secreto! Sencillamente es imposible escribirlo todo. Aunque quisieras, no puedes. Por eso tenemos la poesía, para decir lo que no se puede en prosa. Por eso tenemos la música, para decir lo que no se puede decir con poesía.

‘También debemos tener en cuenta que los libros existen en el tiempo. No podemos abordar libros escritos 300 ó 1500 años atrás como si hubieran sido escritos al final del s. XX. La mayoría de los malentendidos de La Astrología Cristiana  de William Lilly proviene de la presunción de los lectores de que Lilly era un profesor en alguna universidad provincial inglesa durante 1970. Dios, en Su misericordia, le evitó este destino. Es importante tener alguna idea de la época en la que la gente escribió y los preconceptos que por tanto llevaban a la mesa cuando estaban escribiendo. ¿Qué estaba intentando lograr Lilly? ¿Cómo escribía? ¿Qué presunciones tenía? Las respuestas a estas preguntas no serán las mismas para Lilly ni para Ptolomeo, o para Ibn Ezra o para un autor en EEUU de hoy día. Y sin embargo, todas estas cosas afectarán en gran medida la naturaleza del libro que escriba, a veces de formas que son bastante obvias, otras veces de forma más sutil, pero no menos significativas.

‘A menudo he encontrado a mis estudiantes que no han comprendido algún pasaje de Lilly porque asumieron que los métodos de escritura y edición eran los mismos para Lilly que los que utiliza un autor moderno. No lo eran. La mayor parte del libro de Lilly fue dictado, no escrito, y su edición fue, como mucho, superficial. Así que encontramos cambios de pensamiento incorporados en el texto, sencillamente porque a nadie le preocupó revisar el texto antes de enviarlo a imprenta. El lector que no se percata de lo que ocurre, seguro se confundirá.

‘Pero así como Lilly no era un autor del siglo XX, ni Ptolomeo, ni Ibn Ezra, ni Bonatti. Eran hombres de diferentes creencias religiosas y políticas, viviendo a cientos de años y a miles de millas de distancia: no estaban cortados por el mismo patrón, por tanto tampoco su obra.

‘Una vez que los autores los han terminado, los libros tienen su propia historia. Muchos de los textos sobre los que basamos nuestro conocimiento astrológico, vienen de los tiempos en los que los tenían que copiar escribas. Esta transmisión escribana era popularmente desconfiable. Déjame darte un ejemplo de esto. Un libro de filosofía muy popular durante la Edad Media fue El Libro de la Manzana. Su subtítulo es El Canon del Puro Bien. El libro fue traducido en Sicilia, enviado entonces a París, donde fue copiado por escribas. Para el momento en que llegó a la universidad de Cracovia, el subtítulo cambió de Canon del Puro Bien a Sobre las Causas de los Limones. No se menciona para nada a los limones en todo el libro, pero los escribas copiaron alegremente este subtítulo.

‘El humilde escriba probablemente no tenía conocimientos de la Astrología que estaba copiando, así que no habría notado un error en el texto que estaba utilizando. Por tanto los errores fueron pasando, con la inevitable adición de algunas cosas propias. Y esto es solo una transcripción: la traducción conlleva aún más problemas, especialmente si estamos manejando una traducción de una traducción de una traducción. Lo que finalmente obtenemos es el producto final de un largo juego de susurros chinos.

‘Es por eso, o al menos una de sus razones por las que es tan importante tener la información dentro de nosotros, adecuadamente enraizada en nuestra propio entendimiento, porque así seremos menos susceptibles de los errores de los libros’.

 

¿Qué es la Astrología tradicional?

 

‘Hablas de Astrología tradicional, tío. ¿Qué quieres decir con eso? ¿Cuál es esa tradición?’

‘¡Ah, esa es la pregunta! Bien dicho, muchacho, bien dicho. El término está muy mal comprendido. En mis merodeos en Astroworld.com, a menudo he escuchado a la gente decir, ‘Yo hago Astrología tradicional’, queriendo decir que basan su trabajo en Alan Leo o Liz Greene, ignorando alegremente que la Astrología existía antes del siglo XX, y que los escritores modernos la han transformado bastante…y no para mejor.

‘Entonces están aquellos que me dicen, ‘Ah, tú haces esa Astrología tradicional; yo prefiero la Astrología psicológica’, como si a la tradicional no le importase la psicología, o como si esa psicología fuera posible dentro de las filosofías sin fundamento de los autores que siguen. ¿Cómo puedes tener psicología, la ciencia del alma, sin un modelo del ser humano que reconozca qué es el alma?’

‘Así que volvemos a la teología de nuevo, tío’.

‘Sí, te dije que era importante. El error más perjudicial, sin embargo, es el que considera que la distinción entre la Astrología tradicional y la no-tradicional, es cuestión de la época de cada una. Debo confesar que distinguir entre ‘tradicional’ por una parte, y ‘moderna’ por otra, es inútil. La idea de que todo lo anterior a cierto tiempo, sea este la Ilustración o el final del siglo XIX, es tradicional y que de ahí en adelante todo es moderno, simplemente es falsa’.

‘Eso es lo que yo entiendo, tío. William Lilly y Nicholas Culpeper son astrólogos tradicionales, porque practicaban antes de la Ilustración. ¿Estás diciendo que la Astrología moderna existió antes de eso, y que la tradicional existe hoy en día?’.

‘¿Qué piensas que estamos haciendo ahora, chico? La conversación que estamos teniendo es una parte de la tradición. Es tan parte de la tradición como cualquier cosa que Lilly o Bonatti dijeron o hicieron. Presta atención a lo que te estoy diciendo y también te convertirás en parte de esa tradición, nadando en esa misma corriente.

‘A menudo, lo que es verdaderamente importante para el estudiante de Astrología no se encuentra en los libros de Astrología. Joseph Pieper, el teólogo, definió lo que él llamó ‘un sentido muy especial’ de la palabra tradición como ‘un traditum en el más estricto sentido de dicho concepto: recibido de una fuente suprahumana, para ser transmitido sin modificaciones, recibido y transmitido de nuevo’. Esa es la tradición en el sentido exacto en el que lo estoy usando, y esa es nuestra obligación con respecto a esa tradición’.

‘Pero no me estás hablando con palabras del mundo antiguo, tío. Y he encontrado en los libros que has escrito que muchas veces estás en desacuerdo con Lilly’.

‘Ay muchacho, compartes una misma falta de comprensión sobre la naturaleza de la tradición. Una tradición es una cosa viva. Se mueve. Si no estuviera moviéndose, estaría muerta y no tendría mucho sentido estudiarla, excepto como una forma de arqueología intelectual. Como explica Pieper, ‘La verdadera transmisión, el proceso vivo de transmisión de una generación a otra, está frenado más que inducido, por el tipo de tradicionalismo que se apega a las apariencias externas. Ya que lo realmente importante no es la mera preservación y conservación, sino una sucesión constante de nuevas, creativas remodelaciones que le dan contemporaneidad al contenido’. Hay tradicionalistas dentro y fuera de Astroworld que toman cualquier desviación de lo que existió en una determinada época y un determinado lugar en el pasado, como un error en la tradición. Pero esta visión es en sí misma anti-tradicionalista: si deseas matar o corromper la tradición, la manera más efectiva de hacerlo es grabar sus formas en piedra, para evitar que cambien’.

‘Como una serpiente, la tradición necesita mudar de piel’.

‘Exactamente. De manera constante. Pieper habla de remodelación. Eso no es algo simplemente deseable, sino algo esencial: la tradición no puede continuar sin ello. Debe hacerse nueva para cada nueva persona en la línea de la tradición, porque debe comprenderse antes de poder ser transmitida. Comprendida, no solamente retransmitida, como una oficina de correos almacena una carta durante un tiempo hasta que alguien la recoge: ese no es nuestro papel, y si actuásemos como si eso fuera la tradición, muy pronto sería una cosa muerta’.

‘Ok, tío, he pillado el punto. ¿Pero qué es esa tradición entonces?’

‘Es la tradición occidental en Astrología. Es la Astrología de los judíos, de los musulmanes y de los cristianos. Es la Astrología basada en, e inseparable del monoteísmo. Como tal, se encuentra por encima y frente a las astrologías basadas en, e inseparables del paganismo: la helenística que está tan de moda hoy día; la egipcia, la védica; y la mal llamada ‘moderna’ – los variados inventos de la era moderna. En el relativismo esencial de sus filosofías, estas astrologías tienen mucho más en común entre ellas, que cualquiera de ellas con la tradición occidental.

 

¿Qué es la carta?

‘¿Podemos comenzar a hacer algo de Astrología ya, tío? ¡Dime qué es Marte cuadratura Saturno! ¡Y la Luna en la 10!’

`Paciencia, muchacho, paciencia. Quieres comenzar a hablar sobre la carta. Pero, ¿no será mejor averiguar qué es la carta, antes de hurgar en ella?’

¿De qué estaba hablando el viejo? ‘¿Qué quieres decir, tío? Es una carta natal. Es la carta de esa persona’.

‘Sí, pero, ¿qué quieres decir con ‘esa persona’? Ponte de pie un momento, muchacho’. Hice lo que me pidió. ‘Ahora dime dónde están los límites de ti’.

‘¿De mí?’ Toqué mis hombros con mis manos, y rápidamente tracé los contornos de mi cuerpo con ellas.

‘Esa sería la respuesta común. Pero, ¿qué ocurre con esto?’, preguntó, apuntando a mi pierna. ‘Podrías perderla, ¿verdad?’

‘Sí, tío’.

‘Por lo tanto, puede ser tuya, pero difícilmente es tú, ¿no?’

‘Supongo que no’.

‘De hecho, algún día perderás todo tu cuerpo, ¿verdad?’

‘Sí, tío’.

‘Entonces, ¿qué quedará?’

‘Mi alma, espero – hasta que de nuevo esté vestida’.

‘Entonces, ¿qué eres realmente tú?’

‘Mi alma, tío; solamente mi alma’.

‘Entonces, ¿qué es tu cuerpo?’

‘Es…es ‘no-yo’.

‘Sí, es parte de esa gran masa de algo llamada ‘no-yo’. Una gran masa que contiene todo lo que existe en la Creación, excepto tu alma. Eso es la carta: una ventana abierta hacia el ‘no-yo’.

‘Pero si es mi carta, soy yo, ¿no?

‘Es una forma de decirlo; pero solamente una forma de decirlo. Debemos ser claros: este es un punto muy importante. Es normal pensar que los límites de Mí son más o menos el contorno de mi cuerpo. Es donde termino Yo y comienza el resto del mundo. Este contorno parece ser, para Mí, el límite más importante que hay. Pero sólo lo parece. El límite más importante es ese que hay entre mi alma y todo lo demás existente en la Creación – lo cual incluye la mayoría o todo lo que usualmente vemos como Yo. Por una parte tenemos el alma; por otra tenemos el Yo y todo lo demás en el mundo. Desde el punto de vista del alma, el Yo y el mundo son lo mismo. Es por esto que podemos leer la naturaleza del Yo y los eventos de la vida, incluyendo a las demás personas y las causas externas en esa vida, a partir de la carta natal’.

‘Entonces, ¿dónde está el alma en una carta natal?’

‘No está. Presta atención: te acabo de decir que la carta natal es una ventana abierta hacia el ‘no-yo’, hacia todo lo que no es mi alma. Podemos construir una carta dentro de la natal, una carta interior que funciona como una carta para el alma individual, pero esa carta no es lo que nos preocupa ahora, la carta natal habitual. La carta natal es un mapa del Yo y del mundo en el cual ese Yo se mueve’.

‘Me alegro de que hayamos ido directos, tío. Nunca me había preguntado a mí mismo cómo podemos ver en una misma carta a la persona y a la vida’.

‘¿Ves?, te dije que era importante. Ahora puedes sentarte, muchacho. Ah, pero antes de que lo hagas…’ Giró su vaso entre los dedos para remarcar que estaba vacío. Pillé el mensaje y tomé la botella de brandy de la mesa.

 

¿Qué pretendemos conseguir?

 

‘¿Qué sigue entonces, tío?’ Pude ver que mi deseo de escuchar sobre planetas y casas iba a permanecer algún tiempo insatisfecho. ¿Qué más me tendrá que explicar para que siquiera comencemos a estudiar una carta?

‘Hemos visto lo que es una carta natal. Ahora debemos preguntarnos por qué estamos mirándola. Después de todo, si no sabemos qué esperamos conseguir, difícilmente lo vamos a alcanzar’.

‘Creo que nosotros simplemente…la miramos. Es algo que hacemos’.

‘Pero, ¿por qué? Y, ¿cómo sabemos que hemos tenido éxito?’

‘He escuchado a algunos astrólogos decir que saben cuándo su lectura es acertada cuando el cliente comienza a llorar’.

‘También he oído eso a menudo. Lo encuentro terriblemente atroz. ¡Qué manera de tratar a nuestros clientes! Si ese es nuestro criterio de éxito, ¿para qué necesitamos la Astrología? Simplemente golpea al cliente en el ojo y lo habrás conseguido. El hecho de que el cliente rompa en lágrimas, lo encuentro bastante embarazoso. ¿Por qué querríamos eso?’

‘Pero, ¿y si estás tocando algo profundo?’

‘Por supuesto. A menudo en las consultas estamos tratando con asuntos serios. Que alguien llore cuando está hablando de un ser querido o una tragedia con un hijo, es perfectamente comprensible. A veces el astrólogo rompe a llorar. Es triste, y ambos, astrólogo y cliente, son humanos. Pero provocar el llanto a alguien simplemente porque estamos hablando de su psicología – hay algo erróneo en esa idea. Y algo realmente equivocado si esa es la finalidad de tu Astrología. Si esa es tu actitud, ¡quédate arrancándole las alas a las moscas y dejas a los seres humanos tranquilos!’

‘Esa no es mi actitud, tío’.

‘Encantado de escuchar eso, muchacho’.

‘Entonces, ¿cómo sabes que estás en el camino correcto durante la consulta, tío?’

‘Creo que hay dos cosas, que sin ser el objetivo de la consulta, me muestran que estoy en el camino correcto. La primera de ellas es cuando puedo replicar el diálogo interno del cliente – cuando puedo describir las discusiones que tiene dentro de su cabeza. El punto importante sobre esto es que estamos replicándolo. El astrólogo está comprendiendo lo que hay en la cabeza del cliente, mientras permanece estrictamente fuera de ella, al contrario que todos esos terribles ‘astrólogos psíquicos’ que quieren pisotear con su pie embarrado todo lo que hay dentro de la cabeza de su cliente. ¡No, gracias! El cliente allí, yo aquí; una gran barrera entre los dos, por favor.

‘Te daré un ejemplo. Una cliente quería hablar sobre las razones por las que dejaba siempre las cosas para después. Es una mujer de inmensa capacidad, pero retrasa, retrasa y retrasa, y por tanto logra mucho menos de lo que debería. Mirando la carta – y te diré después cómo hacerlo – podemos decir, ‘OK, la idea inicial siempre se presenta como XYZ; pero entonces esa otra voz dice ABC. Ahora bien, ABC no es un argumento muy convincente; pero esta segunda voz tiene poder sobre la primera, porque también dice PQR, y no tienes respuesta para eso’. ¿Ves?, estás comprendiendo cómo funciona la mente del cliente.

‘La segunda cosa que me permite ver o sentir que estoy en el camino correcto es cuando comienzo a hacerle sugerencias constructivas que el cliente puede adoptar, y el cliente dice, ‘¡Ah, comencé a hacer eso la semana pasada!’

‘¿Eso no hace la sugerencia redundante?’

‘Para nada. Si paras tu coche para preguntarle a alguien el camino, que te digan ‘Estás yendo en la dirección correcta’ es tan valioso como ‘Necesitas ir hacia allá’.

 

CONTINUARÁ…

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Giovanny Londoño Romero.

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Comentario por Mercedes Foronda el marzo 12, 2015 a las 11:00am

Me ha parecido muy interesante en el momento actual personal que atravieso;

Éso no quita que le vea al artículo numerosas contradiciones que habitan en mí y en todos nosotros y que se podrían enumerar;

gracias, colegui, espero con ansiedad las siguientes partes del mismo

saludos cordiales

mercedes

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